24.8.16

"amor de contramano"

tu triunfo
sobre mí
es que
se me detenga
un poco
la respiración
cada vez que
escucho
los primeros acordes
de ese tema
de los gardeles

claro que
qué podría
importarte
ganar cualquier batalla que
no esté hecha
de nuestros cuerpos
haciéndose
daño
haciéndose
hermanos

ningún triunfo se consagra
fuera del campo
de combate

ningún cuerpo
se destruye
a la distancia

19.8.16

ayer lloré un montón
pensé que podía ser la luna llena, no sé
alguna de esas cosas que no entiendo del todo
pero que querría.
lloré primero a la mañana cuando mi jefa
se paró delante mío y, señalándose la panza,
me dijo: "es olivia"
me incorporé a abrazarla, pensando
las contradicciones en ese enunciado que igual, mucho
no me estaban importando
porque la abracé igual.
lloré más tarde cuando, todavía en mi escritorio, leí
en internet un montón de notas sobre manu ginóbili
los videos, los aplausos, el quiebre
yo no sé, cuándo me interesó a mí
el basket porque la verdad ni idea
pero lloré un montón y emiliano me dijo
que guarda, que ése echó a los mapuches
de sus tierras,
y lloré un poco más porque uf, no
no puedo hablar de eso, no ahora.
no lloré, sin embargo, cuando supe
que los leones habían ganado la de oro
estaba en la calle y había un bocha de gente
amontonada en las esquinas de los bares,
mientras yo, obstinada, pateaba av. rivadavia
en busca de un postre de limón
porque así se me presentó la tarde;
hubiese llorado, ya saben cómo me pongo
cuando se me antoja lo dulce,
pero al final lo encontré y
lo llevé, triunfante, a casa
donde a cucharazos lloré,
primero, con un poema de lorca,
después, con un tema de fito paez
y también con otro, mientras sentada en mi cama
fingía un encuentro con una persona que extraño mucho
¿no les pasa a ustedes, eso de fingir
escenas, o tener conversaciones imaginarias?
¿no será ése el síntoma más cruel
de extrañar, extrañar fuerte,
como si te faltase, no sé,
un pedazo de vos mismo?
secándome la cara pensé que ya estaba,
que ahí lo había dejado todo
pero se hizo de noche y
en el Quetzal
lloré a moco tendido
con un poema de susy shock,
la miraba desde el piso, entregada.
volví a llorar cuando vi que nadia sol se le acercó
conmovida, a decirle las mismas cosas que yo
decir no pude, pero en vez de eso el llanto,
la cara empapada.
con nadia nos abrazamos un ratito, a mí que me cuesta,
no es de fría, saben, no sé bien por qué, lo arisco,
pero lo estoy trabajando.
después tuve que salir, hacía más frío que antes,
sentí urgente llamarte, decirte que te quiero tanto
como si fuese, no sé, el fin del mundo,
como si de eso dependiese la humanidad
pero a veces es el fin del mundo todo el tiempo
y a vos los humanos te importan un montón, a mí ni idea
a mí me importás vos.
no atendiste y se me pasó,
después hablamos re bien pero no pude llorar más
y fue todo medio torpe, las palabras
me sentí ridícula, todo lo que hago a veces
es ridículo
pero mucho no me importa.
el día que más veces lloré, puede ser
sé que no,
que acá adentro pasaron otras cosas
pero, no sé, está bien,
¿habrá sido la luna? ni idea
cosas que igual no entiendo
pero no me importa.

16.8.16

querido hermano:

nunca entendí si el recuerdo
es una variación en la intensidad del olvido
o si es dejar que el deseo se obstine
en lo que ya no puede ser. en todo caso
diré que llevo conmigo tu persistencia
como si fueras una imagen
sin relación alguna con tu cuerpo.
¿estaré deseando algo que se desborda?
¿que no puede lo suficiente? ¿podré por una vez
abandonar lo que no regresa?

vos decías que nadie
podía darme la verdad, "debes tocarla
como agua entre las manos"
pero la única verdad es ese instante
donde algo se conserva y extravía
en un mismo movimiento.
hoy, me entrego al lento fluir de todo
cuanto intenta asirse al mundo.
la infancia fue una materia dócil
sobre la que el tiempo labró todas las formas
posibles de una pérdida.





Diego Ravenna, Agua, Viajero Insomne Editora.

12.8.16

pie de guerra

mientras todos estamos en esta
de buscarnos por alguna cosa
todas las llamadas que hago
se quiebran de voz o dejan salir humedad
de esas que se sienten en el cuello
con las emociones

yo sé que seguimos en pie de guerra
que la tregua es una ilusión verbal
pero vamos a darnos un rato de abrazo
que "no es sólo durar y transcurrir"

también hay que saber irse
con todo lo que se va
también hay que saber vivir en el otro
con las mismas ganas que habitamos nuestro
adentro






juan baez, 2016.

11.8.16

lo que a veces me duele y a veces no porque te entiendo es que nunca esta canción va a hablar de mí.

cuando el amor nace
entre las espinas
de un nuevo día
todo es más dulce
y ni siquiera me importa nada
cuando me enamoro de vos

por eso dejemos de lado la muerte
y clavame el corazón

en este mundo todo se cae y las grietas llegan hasta mis pies
a veces tengo un escudo
pero no me sirve
de mucho
en cada esquina hay un kiosko
que vende la mejor
la calle está llena de locos
las miradas vacías me atrapan

por eso cuando te veo


la mañana se viste de luz
bajo las estrellas
y enfrascada en trenes y colectivos la gente
vuelve a laburar

y ni siquiera me importa nada cuando me enamoro de vos

por eso dejemos de lado
la muerte
y clavame el corazón

en este mundo todo se cae
y las grietas llegan hasta mis pies
a veces tengo un escudo
pero no me sirve de mucho
en cada esquina hay un kiosko
que vende la mejor
la calle está llena de locos
las miradas vacías me atrapan.




pero bueno.



29.7.16

29-7

me subo al subte rápido sin realmente mirar a nada. este inverno se dividió entre las veces que fui la chica con un vaso térmico en una mano y un paraguas en el otro intentando abrir en vano las puertas de un subte de la línea B, y las veces como hoy: fantasmagórica y retrato vivo de la inercia. y hoy me subí al subte así, con el quilombo de mi pelo todo lleno de hebillas enrolladas entre el pedazo de frazada que me insisto bufanda, como si todo el resto de las telas no fuesen suficientes, y la cara pálida de quien no desayuna hace días. celebro sin ninguna mueca que hay lugar gracias a las vacaciones de invierno o la feria judicial o quien sabe. al toque diviso un chico sentado con una guitarra y una nena a upa. me ubico cerca, los siento vívidos y yo medio moribunda pero siempre tendiendo a la vida, ¿no? esa condena del optimismo del que nunca me pude zafar. no paran de hablar, ella debe tener poco más de 2 años y es adorable. él es inmenso a su lado, pelo largo atado con rodete canchero que se lleva la atención del subte entero. me les pongo cerca y ella me mira fijo; "¿qué animales vimos ayer?" le pregunta él, "jirafa no, elefante no, caballo no", enumera con una pronunciación que nos enamora a todos. él se ríe y le dice: bueno, "¿qué otros animales no vimos ayer?", y el juego sigue. ojalá se te pase lo de responder por la negativa, pienso. esa manía de que te enuncien por lo que sí y vos respondas por lo que no, ojalá se te pase, ojalá puedas otra cosa. la nena me mira fijo de nuevo y dice con pronunciación impecable: "no hay lugar para vos" y me corre la mano. yo la miro no estando segura de lo que oí y el padre se ríe, la reta falsamente, le dice que no, que no diga eso, que sí hay lugar. siguen hablando de los animales pero esta vez ella dice "pato". pato sí vimos ayer, sí, ¿y qué más vimos? me pierdo en la dinámica de la que no formo parte. no hay lugar para mí en esa relación, ni en esta, ni en ese vagón, ni siquiera en el día de hoy. me siento nómade de sentimientos: no hay lugar para mí en el cariño de nadie que quiera dármelo. te iba a dejar para siempre pero estuve muy ocupada insistiendo en que mejor lo hagas vos. me reconozco en esa cobardía; hay una diferencia en ejecutar la pala que levanta la tierra y ser directamente la que aprieta el gatillo. no me tengo lástima, cielo. me tengo terror. se me llena la cara de lágrimas que disfrazo de un resfrío y justo se desocupa un asiento contiguo. me siento, me contengo. los miro hablar y quererse, ella toda pequeña y de ojos azules como el egeo, el con su mochila y su guitarra a los pies. siento una puntada en el pecho que reconozco de hace años, la taquicardia subiéndome por la garganta. la nena me mira y el padre interrumpe: "¿viste que había lugar?". ella asiente, se ríe y me mira. "sí". tiemblo, quiero salir corriendo, agarrar una valija, tomarme un avión. soy una toma de rehenes y estoy destruyéndolo todo sin dejar en claro ninguna de mis demandas. soy una toma de rehenes de un banco vacío, de una cárcel sin reclusos. por favor no te vayas: agarrame la mano, doblámela, fuerte. sacame el arma. el padre agarró a la nena a upa y se bajaron una estación antes que yo. no les hice daño, ¿sabés? no creo, sin embargo, que hubiese lugar para mí. el nomadismo es mi táctica de combate afectivo. si me quedo, te voy a querer para siempre. 
no sé amar de otra manera.

28.7.16

metatexto

¿de onda con quién,
conmigo o con el almacenero?

pienso cuando te veo cancherear